Dormir bien influye en cómo te sientes, en tu energía y en tu humor. Y, aunque a veces parezca que el sueño no depende de ti, hay hábitos que ayudan a descansar mejor.
Crea tu ritual de noche
Repetir cada noche los mismos pasos le dice a tu cuerpo que llega la hora de descansar: una ducha templada, una infusión, leer unas páginas o escribir cómo ha ido el día.
Cuida tu espacio
- Una habitación fresca, oscura y silenciosa.
- Una cama cómoda y ropa ligera.
- El móvil, lejos de la almohada.
Horarios que te acompañan
Acostarte y levantarte a horas parecidas, también el fin de semana, ayuda a que tu cuerpo encuentre su ritmo. Las cenas ligeras y no muy tarde también suman.
Si el descanso te preocupa o notas cambios que se mantienen en el tiempo, coméntalo con tu médico o en tu farmacia.
Descansar no es perder el tiempo: es recuperarlo.